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Hana Samurai: Art of the Sword

Un Punch-Out!! con kimono y katana

Hana Samurai: Art of the Sword - Análisis

¿Un samurái de pelo azul, kimono rojo y `made in´ Nintendo? No, no es Takamaru y su clásico Mysterious Murasame Castle aunque bien lo hubiese podido ser, sino un joven samurái anónimo, al que simplemente se le conoce por Hana Samurai.

Una nueva apuesta original de Nintendo para la eShop de Nintendo 3DS, que en esta ocasión, y por su planteamiento, seguramente no será del gusto todos, pero que gracias a los samuráis y al simbolismo de la flor del cerezo, tan presente en el folclore japonés, se sabe embelesar a los amantes de la cultura japonesa.

La primavera ya ha llegado a la eShop

Cuenta la leyenda que en el país del sol naciente, vivía en un anciano cerezo una joven hija de un dios. Ella era la guardiana de esa tierra y amada por todos, hasta que un día un malvado la raptó y sembró el caos en el lugar. Es ahí cuando entra en escena el joven samurái que, tras oír a un viejo kappa y que éste le imbuya su katana con la esencia de sakura, decide acudir al rescate de la princesa Cherry Blossom.

¡Un momento! Una princesa secuestrada, una mecánica de juego basada en diversas fases que terminan derivando en un castillo, un protagonista que viste de rojo y azul... ¿De qué me suena a mí todo esto? Pues sí, visto así no será el súmmum de la originalidad, pero al igual que en otros juegos, los encantos de este Hana Samurai: Art of the Sword se encuentran en esta sencillez.

Porque lejos de apostar por una jugabilidad hack and slash, que hubiese sido lo fácil, aquí se ha recurrido por un estilo de juego más sosegado. En el que no se ataca a lo loco, sino que consiste en esperar el momento idóneo, esquivar y contraatacar. Un estilo de juego propio de los Punch-Out!! pero con mucha más movilidad y ‘exploración’ por los pequeños escenarios.

Cuando Okami conoció a Captain Rainbow

Gráficamente, el juego de Nintendo ofrece un cúmulo sensaciones encontradas, porque aunque desde el mapa principal ya nos hacemos a la idea de que este no ha sido el apartado más mimado del juego, Hana Samurai cuenta con un llamativo estilo artístico que ha optado por unos personajes algo desenfadados, pero con cierto encanto y gracia, que parecen sacados directamente de Captain Rainbow.

Hana Samurai

Y es que todo lo que gana en detalles como el mostrar las sombras de cada uno de los personajes, lo pierde con las texturas. Porque estas en general brillan por su ausencia y eso provoca una sensación de que todo sea un mísero atrezo que en ocasiones se encuentra hasta borroso, afeando bastante el resultado global del juego.

Todo ello con unos escenarios no muy grandes entre los que cabe destacar las pequeñas aldeas de una única calle y llenas de vida, que supondrán un oasis en la aventura. Siendo el lugar en el que nos podremos avituallar de objetos, recuperar la vida, grabar la partida, forjar una espada más poderosa o participar en un par de minijuegos por poblado. Pero es que ni aquí nos libramos de las carencias gráficas gracias a la presencia del molesto popping, que hace que algunos aldeanos aparezcan y desaparezcan con sólo dar un par de pasos.