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Fragile Dreams (Farewell Ruins of the Moon)

Abandonado por el resto del mundo, abandonado por el control.

Fragile Dreams: Farewell Ruins of the Moon - Análisis

Cabe mencionar que los items puedes llevarlos encima para usarlos en cualquier momento (para lo cual tienes un espacio bastante reducido) o guardarlos con el resto del inventario en un maletín del que no podrás sacar nada salvo al descansar en las  hogueras. Resulta entorpecedor que todo lo que encuentres en el suelo tenga que ir a parar a tu equipaje de mano, pues este se queda sin espacios libres en seguida.

Por otra parte, los combates tienen un control demasiado simple. Las armas cuerpo a cuerpo apenas disponen de unos pocos combos derivados de la posición del stick analógico y los ataques a distancia se efectúan con el puntero. La ausencia de fijación de blanco resulta en una cámara algo precaria para los combates, mientras que la movilidad sigue igual de limitada. Cuando luchas te dedicas a dar a lo que se tope por delante. Acciones como flanquear, o seguir el movimiento de un enemigo son escasamente practicables. No obstante, los enemigos en sí no presentan demasiada complicación: fantasmas y animales hostiles con alguna habilidad molesta; pero fáciles de derrotar si los tienes enfrente de ti.

No podemos obviar que el desarrollo habitual de Fragile es facilón: explora una sala y derrota a los pocos enemigos que te encuentres (siempre los mismos en las mismas zonas). A esto hay que sumarle la abundancia de hogueras. Las hogueras son los Check Points de Fragile, en ellas, además de guardar la partida, estarás a salvo de los enemigos, te curarás toda tu vida, podrás reajustar tu inventario (tanto el equipaje de mano como el maletín), identificarás objetos misteriosos (algunos se intercambian por monedas, otros están impregnados de recuerdos de cuando había  gente en ese mundo abandonado). En las hogueras, también podrás encontrarte aleatoriamente con el comerciante de la cabeza de pollo, por lo que se recomienda ser previsor y comprar algo más de lo que necesitas por si tardas en verlo de nuevo. En general las hogueras se reparten por todo el escenario con mucha frecuencia y su uso es ilimitado, por lo que es fácil restablecer la vida y proseguir con la aventura sin pasar demasiados apuros.

De todos modos, Fragile tiene sus momentos en los que la mecánica cambia. No todo es explorar alguna zona y seguir en busca de tu objetivo (y ya aquí incluye de vez en cuando alguna variante), a veces la historia impone nuevos objetivos totalmente diferentes: jugar al escondite, perseguir a alguien... En general se agradece; pero la sensación que dejan es irregular. También podemos decir que buena parte de la dificultad del juego reside en algunas de estas partes.

Otra pega a añadir es que la versión PAL cuenta con textos en inglés, francés, alemán y japonés; pero no en castellano. Eso sí, incorpora un completo doblaje al inglés. Una lástima que por esta razón habrá gente que no podrá disfrutar de uno de los puntos fuertes del juego: la historia.


Fragile es el típico juego que destaca más por su puesta en escena que por su faceta de videojuego. Lo casi soberbio de lo primero contrasta con algunas lacras en la jugabilidad. Son algo más de 10 horas de paseo por un mundo abandonado, 10 horas con momentos y sensaciones a los que bien vale la pena prestar atención; pero con una jugabilidad a veces más oscura que tu propio entorno. Si lo que buscas es buena historia correctamente ambientada o la sensación de la soledad más absoluta súmale un punto a la nota.

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