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Chocobo's Dungeon, Final Fantasy Fables

Un simple y desenfadado 'dungeon crawler' destinado a todos los públicos. Desgraciadamente, sobre todo para ellos, está en inglés.

Final Fantasy Fables: Chocobo's Dungeon - Análisis

Final Fantasy es posiblemente la saga de RPG más conocida a nivel mundial. Y como toda franquicia que haya alcanzado un estatus similar, tarde o pronto acaba sufriendo la aparición, casi compulsiva, de numerosos spin-off;  Chocobo's Dungeon es un claro ejemplo, aunque ya haya hecho su aparición hace 11 años en PSX. Precisamente, este juego estaba destinado a festejar ese 10º aniversario. Ahora bien, será mejor juzgarlo por sus méritos que por su nombre.

Como su nombre indica, el protagonista es un pequeño y adorable chocobo, es decir, un pájaro amarillo usado generalmente como montura. Sin enterarse de cómo ni por qué, este animalito se verá transportado a una extraña ciudad donde la gente pierde sus recuerdos cuando suena la campana de la torre. Y para recuperar sus memorias toca atravesar mazmorras en las cuales, cada vez que se avanza al siguiente piso, se muestra un pequeño recuerdo del personaje en cuestión hasta desvelar por completo su pasado. Se trata de una propuesta original que, a pesar de esconder una historia simple y anticuada, sirve como pretexto para jugar una mazmorra tras otra sin demasiada complicación.

Porque lo  esencial del juego son las mazmorras. Generadas aleatoriamente, logran ser sencillas a la vez que desafiantes. Esto es en parte gracias a un sistema de juego por turnos, en el que avanzar una casilla (el suelo está dividido como una cuadrícula) o realizar cualquier acción gastará uno. Lejos de resultar lento y denso, tanto la exploración como los combates se resuelven de manera rápida y fácil de comprender: los enemigos huirán o se acercarán al protagonista de manera casi simultánea al movimiento de éste, y cuando toque atacar, los golpes se sucederán sin animaciones largas que entorpezcan el combate (eso sí, hasta que no se elija una acción los enemigos no actuarán en consecuencia, por lo que hay todo el tiempo el mundo para pensar). De hecho, es tan simple que a primera vista cuesta darse cuenta de que se trata de un juego por turnos.


La interfaz también es sencilla, o intenta serlo, pues tan sólo se usan los botones del mando; el sensor del movimiento y el puntero quedan reservados a los minijuegos. Al ser un juego de rol tampoco se requieren mucho estas funciones, pero tras jugar bastante queda patente que podrían haber sido aprovechadas. El puntero para facilitar la selección de opciones hubiera supuesto una mejora, y mover el mando a falta de un stick para controlar la cámara solucionaría los problemas que a veces da en los laberintos (contra los enemigos más grandes a veces impide distinguir con claridad las casillas, y en pasillos largos está demasiado cerca como para ver a los enemigos a una distancia prudente).

 Fuera de las mazmorras, transcurre como un RPG normal y corriente, aunque con muy pocos escenarios y personajes para un juego de este tipo. De hecho, tampoco hay mucho que jugar (aparte de los minijuegos, de los que hablaremos después): en todo momento en el mapa está indicado el siguiente punto al que hay que dirigirse para que la historia avance. Así que el ir por la ciudad puede considerarse poco más que un intermediario entre laberinto y laberinto, eso sí, con tiendas para obtener objetos y armas. Por suerte, aunque gráficamente no sea excepcional, incluso con algunos puntos muy mejorables (como las animaciones de los personajes secundarios mientras hablan), el mapeado tiene su encanto, aún mayor de noche (la transición entre día y noche es simbólica en el juego; no afecta a prácticamente nada).

Además, a la estética se le une una banda sonora sabresaliente (excepto una introducción cantada al comienzo, que queda bastante forzada y comercial). No destaca por la calidad del sonido ni por la cantidad de pistas, pero sí por su origen: muchos de los temas son versiones nuevas de algunas de las mejores melodías de los primeros Final Fantasy. Es decir, se trata de una selección de bandas sonoras ya reconocidas como excelentes en su día. Por lo tanto, no se puede considerar un mérito del juego; aún así, los que ya conozcan las canciones de antemano lo agradecerán, y mucho.