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Far Cry Vengeance

Al fin tenemos nuestra pequeña ración de FarCry para Wii. Esperemos que hayan hecho un buen trabajo... ¿o no?.

Far Cry Vengeance - Análisis

Sin embargo, en lo que más se debería haber notado especial dedicación por parte del equipo de desarrollo, es sin duda el apartado más decepcionante de todo el juego: el control.
A medida que se observa todo lo que FarCry puede ofrecer, uno se aferra a un clavo ardiendo, al último reducto que le queda, esperando que el elemento básico de la aclamada “revolución” satisfaga todas las expectativas en este juego. Pero no es así, de hecho, deja al usuario completamente aturdido con respecto a Ubisoft y sus supuestos apoyos.

 

Para empezar, el cuchillo, una de las primeras armas que se nos presenta en el juego, ha de ser usado dando un golpe seco al Wiimote. Esto acarrea varios factores negativos, entre los que destaca el descontrol total del punto de mira al agitar el mando. Usando el cuchillo, a veces nos encontraremos perdidos y sin orientación (si nuestras acciones son demasiado bruscas); ocurriendo lo que ya viene siendo habitual en los FPS de Wii: una vez que el puntero salga de la pantalla, la mirilla se quedará atascada hasta que retomemos el control sobre ésta. No obstante, una vez que nos hacemos al golpe seco necesario para activar el cuchillo estos problemas desaparecen. Así ocurre también con la curación que posee nuestro personaje. Tendremos que mover, indistintamente, de izquierda a derecha el nunchuck, lo que producirá a veces un salto inesperado, ya que para saltar tendremos que ejecutar un golpe vertical con el mismo nunchuck. Así, a veces nos encontraremos en medio de una refriega, intentando curarnos mientras el personaje dispara y salta sin control; y si a esto añadimos el uso del cuchillo, puede ser todo un espectáculo de acrobacia cortesía de Jack Carver.
El modo de apuntado es el corriente en estos casos: tendremos una zona central en la que moveremos a nuestro antojo la mirilla, y otra más periférica que al acercar nuestro puntero hará mover la dirección de nuestro personaje. En las opciones, podemos encontrar un par de ayudas referentes al apuntado y al disparo, lo que facilitará (si queremos) las posibilidades de acertar el blanco enemigo.
De todas formas, el juego nos premiará con la mejor arma de todos los tiempos: el cuchillo o machete. No tiene precio el momento en que uno descubre que tiene ante sí el arma más mortífera de todo el juego, capaza de aniquilar media docena de enemigos casi sin inmutarse, ya que al activar el cuchillo, el personaje irá automáticamente hacia el enemigo asestándole una mortal y contundente puñalada.
 Debido a unos poderes que Jack Carver posee (no comentaré nada más por posibilidad de spoilers), podremos convertirnos en bestias durante unos segundos, en los cuales nos iremos regenerando, seremos rápidos cual bestia y podremos atacar a los enemigos con nuestras garras de la misma manera que con el cuchillo, agitando el Wiimote. El tiempo de nuestra transformación durará dependiendo de la cantidad de enemigos que matemos una vez en ese estado.
Por otra parte, se hace algo pesado tener que repetir una fase si no has alcanzado el punto de guardado, ya que FarCry se basa en el sistema de guardado automático o checkpoint tan típico en los FPS de consola. El mayor inconveniente de este tipo de salvado, y especialmente en este juego, es que suelen estar mal repartidos o muy distantes entre sí, lo que hace que a veces nos desesperemos buscando ese punto de control deseado, intentando vigilar nuestra salud para no caer muertos en mitad del recorrido. Y vigilar nuestra salud es lo que nos veremos obligados a hacer ya que el sistema de daño incluido en este juego no está bien implementado, pasando, la mayor parte de las veces, desapercibido. Es decir: si nos encontramos en un intenso tiroteo, no sabremos muy bien de dónde nos están disparando, ya que apenas se iluminará la pantalla o apenas seremos capaces de discernir si nuestra salud está disminuyendo, ante la inexistente muestra de agonía (bien gráfica o sonora) por parte de Jack.


No obstante, si todo esto se hubiese llevado con una buena historia o un multijugador interesante y adictivo, el juego habría ganado un par de puntos, pero no ha sido el caso. Ante una trama un tanto caótica y sin sentido, nos sorprenderemos preguntándonos si no nos habremos saltado algunas partes del juego o cinemáticas. Tal es la calidad del guión que durante las primeras fases nos veremos recorriendo selvas sin ningún sentido aparente. Hacia el final parece que la cosa se va arreglando, pero nada extraordinario capaz de enganchar a un jugador corriente.
El multijugador, pobre en todos los aspectos, no inyecta ni un ápice de diversión. Con solo 2 jugadores como máximo podremos elegir entre 2 modos de juego: Depredador o Caos. Éste último es el habitual deathmatch o todos contra todos, configurable en las variables de tiempo y muertes. El modo Depredador no es otro que el que primero mate al contrincante se convierte en bestia y el otro que quede se convierte en presa. Esta presa tendrá que ser capaz de matar a su contrincante (cosa casi imposible ya que la bestia mata de un solo golpe y se regenera). Estos modos de juego pierden toda su gracia siendo solo a 2 jugadores. Uno puede imaginarse lo que habría podido dar el modo Depredador a 4 jugadores, arrinconados en un bunker a la espera de la temible bestia.

 En resumen, FarCry resulta ser el apoyo más insuficiente de Ubisoft (junto a GT Pro Series) para la blanca de Nintendo. Pudiendo haber desarrollado un juego completísimo gracias a la licencia FarCry, han optado por el camino fácil, el cuál parece tratarse de un banco de pruebas llevado a cabo por desarrolladores novatos o algo propensos a la incompetencia, y únicamente centrados en el control (ya que el apartado gráfico es totalmente mejorable) que no han sabido alcanzar a las cotas de calidad de sus precuelas. Se nos presenta, así pues, un juego que no intenta crear nada nuevo, prefiriendo aprovechar el tirón de un nombre de una saga tan alabado como es FarCry. El apoyo de Ubisoft hacia Wii ha sido notable, aunque podrían haberse ahorrado este título. Nadie lo hubiese echado de menos.

Lo que más
+Prácticamente pocas cosas se salvan de este juego, entre ellas, el doblaje.
+Algún que otro rato entretenido si no tienes nada más que hacer.

Lo que menos
- Que quieran engañarnos haciéndonos creer que este juego vale 60€
- Gráficos, control, multijugador e historia.
- El apoyo de Ubisoft con títulos de este calibre.
- Que el nombre de la saga FarCry haya sido mancillado con este producto.

 

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