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Family Ski (We Ski)

En pleno verano se inaugura la temporada de esquí 2008 en tu Wii. Aprende sin dificultad a manejarte genial... con las manos.

Family Ski - Análisis

El esquí  le va bien a Wii, y no tiene que ver con el blanco que baña al deporte y a la consola. Mucho ha habido que esperar para disfrutar de nuevo de la brisa de la montaña; SSX fue un exitoso experimento de EA y hasta Wii Fit, con sus dos pequeñas pruebas, no volvió a nevar en Wii. Con Family Ski (también conocido como We Ski), Namco se ha decidido a suplir esta falta con una oferta muy singular y relajada. Repasemos qué tal se esquía en este juego.


La experiencia planteada aquí es radicalmente opuesta al típico juego de esquí o snow extremo con sus vertiginosos saltos en acantilados, half-pipes imposibles o huidas de avalanchas en helicóptero. La idea es recrear los pinitos de un completo novato que pretende aprender a esquiar desde las nociones más básicas, y cuya mayor aspiración será recorrer la estación completa, pistas negras incluidas, sin dar con las costillas en el suelo. Esta es la idea principal, y desde ella se define claramente el rango de jugadores que podría disfrutar el título.

Como en todo buen “juego de aprendizaje” que se precie, el tutorial de manejo incluido en Family Ski está muy cuidado. Un monitor explica paso a paso los misterios del control, los ejecuta en la pista y deja al jugador que lo intente. De nuevo, lo primero no será un eslalon de profesional, sino que habrá que aprender a andar con los esquís puestos, darse la vuelta, encarar la pista y hasta deslizarse las primeras veces en cuña. Es un proceso que a priori podría hacerse pesado (continúa con el esquí en paralelo, la recuperación de caídas, el chuss, etc, para terminar con un listado de saltos bien completo), pero que con ese espíritu de aprendizaje se hace ameno, y seguro sacará la sonrisa a los que tengan cercana su primera experiencia sobre unos esquís: recordarán que hicieron exactamente los mismos pasos, se reirán con lo ridículo de la cuña y rememorarán la primera vez que bajaron una pista roja o libraron unas “bañeras” sin dar con el trasero en el suelo (nota: la nieve no está blanda).


¿Y qué se aprende exactamente? Dejando la Balance Board para después, había que explorar los controles con Wiimote y Nunchuk. Y están muy bien planteados. Cada uno actúa sobre una de las palas; situados en paralelo, su inclinación a la vez y hacia uno de los lados hará virar al esquiador suavemente sobre el terreno (o bruscamente si se usan Z y B, para giros cortantes). Para impulsarse a baja velocidad, ambos mandos se convierten en bastones y el gesto de clavarlos en el suelo para empujar hará lo propio en pantalla con el personaje. Para coger velocidad basta con doblar ambas muñecas, como si los bastones se sujetaran a ambos lados del cuerpo en posición aerodinámica (chuss). Se frena con el stick del Nunchuk, se recupera el equilibrio o se levanta del suelo agitando ambas manos (es lo único que no tiene sentido alguno) y se ejecutan acrobacias aéreas con diversas combinaciones de movimientos bastante representativos (abrir ambas manos para “el águila”) incluyendo en los más difíciles algún botón.

La sensación con estos mandos es bastante sugestiva, un “feeling muy Wii” para dejarse llevar realizando movimientos suaves que los mandos reconocerán con sensibilidad.  Por eso, en su mayor pretensión, el juego cumple con creces y es interesante para pasar un rato refrescante, relajado y muy sencillo.

Con estos controles aprendidos querrás demostrar tus dotes a todos esos novatos que llevan un día menos en la montaña. Todo sigue recreado con gusto, los menús y otros elementos bien podrían venir de la propia Nintendo (¡bien, otros que se dan cuenta de que se pueden conectar mandos sin darle a Home!) y hay detalles que ayudan mucho a hacer creer al jugador que realmente está en una estación aprendiendo. Por ejemplo, la secuencia de los paseos en telesilla para subir a cada pista podría no existir, pero en Family Ski permite girar la cámara y ver lo que ocurre abajo mientras la música de la radio de la estación sube y baja de volumen según nos aproximemos a cada poste del transporte: un toque genial.