Portada » Análisis » Endless Ocean 2: Aventuras Bajo El Mar

Endless Ocean 2: Aventuras Bajo el Mar (Forever Blue 2: Beatiful Ocean)

Nintendo y Arika vuelven a ofrecer una experiencia única en un título que mejora todos los pequeños fallos de su predecesor, realizando un gran aporte al catálogo de Wii.

Endless Ocean 2: Aventuras Bajo El Mar - Análisis


De todas formas, no todo será relax y despreocupación submarina. Una de las novedades que incorpora este Aventuras bajo el mar es cierto factor de hostilidad dentro del propio medio acuático. Cierto es que no todos los tiburones atacarán, pero algunas especies como el tiburón tigre o el gran tiburón blanco se mostrarán insistentes a la hora de echarnos de su territorio. Aunque sus ataques distarán de ser letales, el aire del que disponemos ahora será menor, se acabará antes, y los ataques de algunos escualos, así como otras especies peligrosas como peces león, por poner uno de los casos, harán disminuir aun más un medidor de aire bastante escaso, que irá mejorando cuantas más inmersiones se vayan haciendo. Este tipo de animales puede ser espantado con una pequeña pistola de impulsos, que nos servirá tanto para este fin como para curar a animales que estén heridos. Por otro lado, también habrán momentos en los que tendremos que resolver sencillos quick time events, como por ejemplo agitar el mando para evitar la embestida de una ballena. No serán momentos precisamente difíciles, pero se agradece que estén ahí llevar la emoción de las expediciones más allá de encontrar tesoros o ver nuevas especies. Y esto no es todo, ya que encontraremos algunas zonas donde podremos subir a la superficie para conocer otro tipo de animales, como osos, algunas especies de pájaros o pingüinos.

   

De obligatoria mención es la enorme cantidad de información sobre fauna marina que aporta Endless Ocean. Cuanto más interaccionemos con los animales, más conoceremos sobre ellos. Dispondremos de una enciclopedia donde podremos leer todos los datos de los animales que nos vayamos encontrando. Esto ha sido implementado de manera bastante inteligente, ya que exige una actitud activa por parte del jugador con respecto a todo lo que le rodea, para poder exprimir al máximo este título que, además, pone a nuestra disposición alrededor de 150 títulos que deberemos ir consiguiendo a modo de logros. Algunos de estos títulos pueden conseguirse simplemente fotografiando a algún animal, o curando a un número determinado de ellos. Además, alguno de ellos tendrán efectos en el personaje que controlemos, así que supone  más si cabe un aliciente para seguir explorando cada recodo de cada entorno que visitemos.

A nivel visual nos encontramos, de nuevo, ante una recreación magnífica tanto del fondo marino como de las especies que lo pueblan. La inmensidad del azul queda fantásticamente representada. Todo se mueve a su ritmo, las algas se mecen con las aguas, los reflejos de la superficie lo inundan todo y dan a las superficies un aire mágico, mientras que aquellas zonas como simas o cuevas, en las que no llega la luz, tendrán siempre un aire misterioso e inhóspito. Se han sabido reproducir con bastante fidelidad los distintos entornos en los que podremos bucear, repartidos por todo el globo terráqueo. Desde las aguas del Mar Egeo o el Amazonas, hasta el Mar Rojo, el Polo Norte o el Polo Sur, cada lugar ofrece una experiencia distinta pero a la vez igualmente relajante. Por desgracia, toda la soltura que se muestra bajo el agua a la hora de sorprender a nivel visual, se pierde al subir a la superficie. Los movimientos de los personajes aquí son bastante ortopédicos, y pese a que la distancia de dibujado es siempre notable, los objetos que veamos en la lejanía no serán sino machas indefinidas. En definitiva, grandes entornos submarinos, espectáculo visual por doquier, y magia en estado puro, pero unos entornos en la superficie bastante mejorables.