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Endless Ocean 2: Aventuras Bajo el Mar (Forever Blue 2: Beatiful Ocean)

Nintendo y Arika vuelven a ofrecer una experiencia única en un título que mejora todos los pequeños fallos de su predecesor, realizando un gran aporte al catálogo de Wii.

Endless Ocean 2: Aventuras Bajo El Mar - Análisis

 

 
Hace casi dos años y medio el que suscribe estas páginas tuvo la suerte de poder realizar el análisis de la primera parte del título que ahora nos ocupa. Endless Ocean se perfiló desde el inicio de la vida de Wii como un juego que ofrecía una experiencia única. Era un juego que hasta que no lo tuve en mis manos y entré en materia, no sabía exactamente qué era lo que me iba a ofrecer. La curiosidad de los primeros compases del título llevó a un afán de exploración que acabó en un cúmulo de sensaciones que no me dejaban apartarme de la pantalla, pese a que en teoría estaba delante de un juego de esos de echarle quince minutos y poco más.

Dos años después, es más que gratificante ver que los chicos de Arika no sólo han sabido mantener esa esencia, sino que la han llevado a un nivel muy por encima de su antecesor, incorporando nuevos elementos que convierten al título en algunas ocasiones en un agradable paseo, y otras en un desafío en el que querremos apurar hasta la última partícula del aire de nuestra botella para llegar más allá de ese recodo, arrecife, sima o barco hundido.

Endless Ocean 2 nos pone en la piel de un investigador que anda tras la pista del “secreto del canto de los dragones”. En nuestro afán de exploración, nos uniremos a la tripulación del barco del capitán Jean-Eric Rouvier, que junto con su nieta Océane llevan una empresa de expediciones submarinas. En esta continuación de Endless Ocean, la historia cobra mayor peso que en su predecesor, estando mejor hilvanada dentro de la progresión del juego, motivando al jugador a descubrir la trama que hay alrededor tanto de la muerte del padre de Océane, como la relación de ésta con los cantos de los dragones. Baste decir, por no desvelar tampoco gran parte de la trama, que tras un breve inicio a la inmersión que nos servirá a modo de tutorial, empezaremos a notar que no todo va bien en el en las aguas del Atolón de Gatama: las ballenas han variado su rumbo migratorio, y no se sabe la causa de ello. Esta región paradisíaca es un lugar ficticio del Pacífico donde está el cuartel general de Jean-Eric, y que servirá al jugador como un lugar donde guardar la partida, personalizar su aspecto, consultar sus logros, hallazgos y registros de animales, o simplemente jugar con los diferentes mamíferos marinos con los que haga migas. Será desde aquí donde también podremos conectarnos a la red Wi-Fi de Nintendo para bucear de forma conjunta con otro amigo, esta vez soportando el uso de WiiSpeak.


Jugar a Endless Ocean se podría definir como una experiencia relajante, donde sin embargo hay un gran número de cosas por hacer. Nos moveremos pulsando el botón B o activando la natación automática con el botón +. Moviendo el mando de Wii por la pantalla giraremos la cámara y decidiremos así dónde irá nuestro protagonista. Con el botón A interactuaremos con el entorno, ya sea acercándonos a una formación de corales para ver a pequeños peces desde más cerca, ya sea para descubrir tesoros en el fondo marino o dar de comer a los animales. Pulsando abajo en la cruceta abriremos un menú donde podremos acceder a diversas opciones como equiparnos con el púlsar (una de las grandes novedades respecto a la anterior entrega) o activar un scaner con el que encontrar nuevos tesoros en las profundidades. Todo el control se ha simplificado al máximo para que la sensación general al jugar sea de mayor comodidad, sin disminuir su funcionalidad, y para permitir al usuario zambullirse de lleno en este mundo azul lleno de reflejos plateados sin más preocupaciones.