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Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3

Goku y cía vuelven a Wii para luchar en casa y a distancia. Veamos si han evolucionado para bien.

Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3 - Análisis

Los combates ahora son mucho más técnicos y los movimientos se suceden a velocidad de vértigo. Los contraataques se han convertido en una pieza fundamental en el nuevo esquema de juego, siendo clave saber en qué momento levantar la guardia (ahora es pulsando A y B a la vez) para ponerte detrás del adversario, o ser capaz de responder ante la guardia de una guardia, y así en un bucle infinito que se rompe en el momento en el que uno de los participantes falle. En una partida avanzada los teletransportes y contraataques le han otorgado una dimensión increíblemente próxima al anime, adrenalina en estado puro, aunque también le ha restado puntos para los jugadores menos experimentados, ya que entre los cambios también se encuentra el de un aumento considerable de la dificultad general del juego, siendo el modo normal superior al difícil del anterior Tenkaichi (al menos para el que suscribe).

Todos estos cambios han requerido una remodelación a fondo de los controles. Se puede jugar también con el control clásico y el mando de NGC, pero la verdadera gracia del juego en Wii está en los sensores de movimiento, así que nos centraremos en el wiimote.

Hay dos mejoras fundamentales en el sistema de combate: la libertad de movimientos y la eliminación del puntero. En la anterior entrega, los combatientes parecían estar con el objetivo fijado en todo momento y siempre que te movías era influenciado por ese factor. Esta sensación se ha mitigado y mejorado las estrategias de aproximación y ocultación. El sistema de acometidas dragón se ha remodelado y ahora se pueden encadenar más de tres golpes, aunque cuesta habituarse a alternar los movimientos de wiimote y nunchuck para realizar las acometidas. También han cambiado los golpes fuertes para lanzar lejos a tu adversario, ya que ahora hay que combinar el A con un movimiento del mando en la dirección deseada, y se ha introducido la variante del golpe instantáneo, a la que cuesta cogerle el truquillo, ya que su periodo de preparación varía de un luchador a otro.

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La eliminación del puntero resulta, probablemente, el cambio más importante desde el punto de vista estético. El juego reconoce nuestros gestos de forma apropiada a la hora de hacer las "magias" y ya no es necesario apoyarse en el más preciso, pero a la vez engorroso, sistema de apuntado. También se ha cuidado el hecho de que los gestos que haya que hacer coincidan con los del movimiento, por lo que la inmersión ha mejorado. Además, cada dirección de la cruceta del wiimote está asociada a un ataque ráfaga, así que será más difícil cometer deslices. La sensación de ser parte del anime es mayor que nunca.

En definitiva: hay que acostumbrarse al nuevo sistema, pero cuando lo haces te das cuenta de que el nuevo es más completo y funciona a las mil maravillas. Eso sí, hay que practicar mucho si eres nuevo y un poquito más si vienes del Tenkaichi 2 (el cambio del botón de guardia os traerá de cabeza).