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Doctor Luigi

El de verde se pone la bata y se convierte en Dr. Luigi. Analizamos el juego de puzles para la eShop de Wii U protagonizado por el hermano de Mario.

Dr. Luigi - Análisis

Dr. Luigi es el juego que se niega a que se cierre el Año de Luigi, tal y como dijo Iwata. Ha llegado el momento en el que el hermano menor se pone la bata en la eShop de Wii U y se dispone a combatir las bacterias que llevan tiempo dando quebraderos de cabeza a Mario, así como un nuevo trío magenta, cian y amarillo.

El juego es muy tradicional en concepto y casi todo lo que se presenta ya estaba en otras entregas de esta serie nacida en 1990, pero sabe aportar alguna novedad y ofrecer la fórmula que siempre ha gustado. Para quien nunca haya jugado a un Dr. Mario, la mecánica es simple y recuerda a Tetris: disponemos de una serie de píldoras con uno o dos colores que van cayendo y tenemos que ir formando `cuatro en raya´, contando una bacteria del mismo color para que ésta desaparezca junto con la medicina. También podemos hacer que cuatro mitades de cápsula desaparezcan si se juntan entre ellas, algo que es especialmente útil para evitar el fin de partida, que se produce si llenamos la pantalla de píldoras y virus. El desarrollo del juego se distribuye en fases que se completan con la erradicación de todos los organismos nocivos que hay, y cada vez será más difícil conseguirlo.

Esto, en esencia, es el modo clásico de Retroterapia, que además puede jugarse en competitivo contra la CPU u otro jugador (con un Wiimote o un Pro Controller de Wii U) en dos modalidades: una tradicional en la que nuestros combos añadirán dificultades a nuestro rival, y luego una variante llamada Flash, en el que premia la velocidad para eliminar las bacterias que brillan antes de que lo haga nuestro oponente.

Luego, disponemos en Dr. Luigi del modo Bactericida, que aprovecha el Gamepad utilizando su pantalla táctil y haciéndose muy Off-TV (aunque todo el juego puede jugarse en la pantalla que se desee). De nuevo, las píldoras caen y tenemos que colocarlas, pero esta vez todo se hace lápiz en mano y con una mayor precisión, aunque necesitaremos buena velocidad de movimientos conforme se vaya dificultando. Cabe destacar que pulsando el botón X en cualquier momento podemos poner la pantalla del Gamepad en vertical, viendo así únicamente el escenario en nuestro mando y ganando en superficie que podemos tocar.

Dr. Luigi

Y por último, el tercer modo que completa lo que ofrece Dr. Luigi es el modo L, su gran novedad, y también disponible con las mismas variantes multijugador que Retroterapia. Aquí caen un par de cápsulas juntas formando la susodicha letra, un aspecto que hace que tengamos que estar muy pendientes de la parte que se queda separada de la línea para no hacer tapones que puedan fastidiarnos. Si estamos acostumbrados a lo de siempre, aquí tendremos un reto muy interesante y sin lugar a dudas es lo que le da a este título de puzles su propia personalidad.

Lo bueno, para que todo el mundo pueda ponerse la partida a su gusto, es que antes de las partidas podremos elegir la velocidad y nivel por el que comenzamos. De esta manera un habitual no se aburrirá durante las primeras partidas, y el novato podrá ir aprendiendo a un buen ritmo. Hay otros aspectos que pueden modificarse también, como la canción de fondo, el tipo de bacterias que aparecerán (las clásicas de Dr. Mario o las nuevas) o la opción de poder pulsar arriba para soltar inmediatamente las píldoras.

Hasta aquí todo lo que Dr. Luigi ofrece en modo local, pero cabe señalar que también podemos jugar online creando partidas con amigos o bien con gente desconocida de todo el globo. Aquí tenemos lo mismo que en el multijugador con amigos: Retroterapia y Modo L tanto en estilo clásico como en Flash. Las partidas se encuentran rápido y no hay ningún tipo de lag, por lo que la experiencia es muy positiva. Además, hay rankings para que podamos subir de nivel y compararnos con el resto de gente.

Dr. Luigi

En lo técnico cumple a nivel de gráficos y música, con nuevas versiones de los temas y el curioso efecto de que en el modo Bactericida la música suene  más lenta, acompañando el ritmo de juego. La única pega viene en cuanto al tamaño de las bacterias y píldoras en el escenario, que al verse algo pequeñas harán que tengamos que practicar un poco con el juego para acostumbrarnos a esta representación.

En definitiva, el juego cumple, aunque deja la sensación de que podría haber dado más. Si Dr. Mario ofreció multijugador a cuatro bandas, aquí podría haberse mantenido o bien buscar una alternativa más asimétrica y propia de Wii U. Por el precio que tiene, superior al de la versión de Wiiware, más de uno podría esperar más de este juego. Pero eso no quita que estemos ante un clásico maravilloso para jugar Off-TV y que nos tendrá enganchados durante un tiempo si nos gusta el género.