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Don King: El Boxeo

Echa el aire con cada golpe y mira cómo se ponen tus bíceps.

Don King El Boxeo - Análisis

El enfoque con el que ha interpretado 2KSports la versión Wii de Don King parece el más apropiado. Si los controles de movimiento no se hubieran ligado a tal ejercicio físico, probablemente el interés por volver a jugar se reduciría con pocos intentos.

En realidad, Don King El Boxeo no es un juego de deporte por encima de lo normal. No abruma con sus opciones y estrategias, no incluye a todas las caras más conocidas de su disciplina y tampoco presenta un acabado especialmente afortunado. Pero sí que es un juego de boxeo muy interesante para Wii, porque es capaz de demostrar cierta personalidad mediante un método de control superior a lo visto hasta ahora.

La respuesta de jabs y directos es claramente superior a otros intentos del catálogo de Wii. En el caso de los ganchos (crochés y uppercuts), es cierto que realizar el arco completo no derivará sino en un golpe fallido o erróneo en los primeros intentos, pero se trata de una interpretación comprensible ante las limitaciones del hardware: en unos momentos relajarás ese arco para realizar un gesto más directo, más recto, y los ganchos serán los golpes más satisfactorios en combate.

En esos combates incorporarás poco a poco las técnicas aprendidas en tutoriales y entrenamientos. Las esquivas, mediante la inclinación de ambos mandos acompañando al cuerpo, funcionan correctamente, pero es difícil acertar en el momento adecuado para realizarlas (sobre todo las agachadillas). También hay que aprender a cubrirse, y elegir si el golpe irá a la cara o al cuerpo pulsando ‘Z' o ‘B'. Además, los golpes especiales, liberados con ‘C', serán definitivos (y de lo más espectacular) si se escoge el momento ideal.  

 

Las esquivas también pueden asignarse a la Balance Board (el aparato tendrá el descaro de recordarte tu peso antes de cada lucha). El método de detección de pesos es correcto, y la sensación es inmersiva, pero no ha llegado el momento en el que sepamos acordarnos de su presencia con rapidez. No es culpa del sistema, sino de que es más sencillo con las manos que con los pies. Es cuestión de darle más oportunidades.

Dominadas o no todas esas técnicas (que en "combo" son mucho más eficientes), el simple hecho de la variedad de movimientos y de una profundidad ligeramente superior al arcade típico son capaces de hacerte soltar los brazos en un ejercicio casi involuntario. No es que la emoción te haga creértelo en demasía, es que es fácil dejarse llevar y pegar con gusto durante un buen rato. Las agujetas del día después demostrarán dos cosas: que quizás la inversión (muy ajustada) haya valido la pena para soltar estrés o sudor y poner los brazos en forma, y que la fórmula, aunque algo torpe, completa un título que se deja jugar.

La estrategia posible en combate no propicia que esa profundidad sea enorme, algo achacable o a la propia franquicia o a la consideración de que se está jugando con movimientos. No obstante, sus retazos en forma de saber cuándo pegar, cuándo acercarse o alejarse, o estudiar dónde es más fácil castigar al contrincante, son capaces de provocar variación de gestos corporales y bastante dinamismo, por lo que, aunque muchos combates parezcan repetitivos, es posible querer más.