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Defend Your Castle

De Flash a WiiWare, ¿habrá cambiado lo suficiente para merecer la pena?

Defend Your Castle - Análisis

Sin prisa pero sin pausa. Así es como avanza WiiWare, la plataforma online que Nintendo activó en territorio europeo hace aproximadamente tres meses. Un servicio que de forma ralentizada comparado con la competencia -tanto el Bazar de Xbox Live como la Store de PlayStation Network- va dejando títulos decepcionantes como SPOGS Racing, sorpresas inesperadas como Toki Tori y auténticas joyas como LostWinds.

Desde principios de agosto y acompañado del lejano oeste de Wild West Guns, aterrizó en el WiiWare europeo Defend your Castle, versión mejorada del original -realizado en flash- que durante meses ha conseguido entretener a cientos de internautas. La mecánica es simple y directa. Tenemos que evitar que los intrépidos “muñecajos” se adentren en el interior de nuestra fortaleza utilizando la fuerza bruta -lanzarlos por los aires o estamparlos contra el suelo-. Como era de esperar, se ha adaptado el control (del que hablaremos más adelante) a las capacidades del Wiimando, renovado el apartado gráfico y sonoro del juego y añadido/suprimido detalles de su desarrollo.

El título de XGen Studios se caracteriza por la sencillez global. Muñecos cutres a “tutti plein”, efectos especiales dignos de “Bollywood” y escenarios vacíos enriquecidos únicamente con agentes meteorológicos como lluvia o nieve. Una presentación agradable para algunos y desagradable para otros. Una apuesta arriesgada -dentro de lo posible- que demuestra que con poco se puede hacer mucho. Y es que, de forma impulsiva, Defend your Castle consigue enganchar al jugador obligándole a completar cada uno de los niveles que incluye el juego.

Al comienzo de nuestra partida podremos elegir entre dos niveles de dificultad. El menor de ellos resulta excesivamente fácil al inicio, aumentando de forma considerable a medida que avancemos. El segundo exige toda la concentración y rapidez del jugador desde el primer nivel. Los enemigos  podremos manipularlos con el puntero (que manejaremos con el Wiimando), atrapándolos y soltándolos desde una altura que supere la mitad del escenario. Si no, se levantarán y seguirán en su empeño de asediar nuestro castillo. O bien, con las habilidades que vayamos obteniendo por cada fase que superemos.


Al finalizar recibiremos unos puntos que podremos, además de utilizarlos para mejorar nuestros muros o arreglar los desperfectos producidos en batalla, canjear en convertir nuestras torres en grupos especializados: magos, arqueros, obreros y kamikazes. Componentes de nuestro ejército que iremos incrementando a medida que introduzcamos a un enemigo en el cubo de pintura (que aparecerá cada cierto tiempo durante la defensa de nuestro castillo). De esta manera elegiremos en qué torre (diferenciadas por banderas de colores) preferiremos incluir un nuevo ayudante.

Los kamikazes, como su propio nombre indica, llevarán consigo un explosivo que activaremos con tan solo situar el puntero sobre ellos y pulsar el botón “A” o el “B” (ambos válidos también para coger). Los arqueros, de forma automática y aleatoria, dispararán a los enemigos que se acerquen. Por otro lado, los obreros arreglarán los desperfectos a medida que nuestro castillo se encuentre asediado (cuantos más  acumulemos menos notaremos el ataque enemigo). Y por último, y como gran novedad, los magos. Controlados por la cruceta, podremos utilizar una goma para  borrar un “muñecajo”, pintarlos con spray para traspasarlos a nuestro grupo o provocar un gran explosión. Un añadido que los usuarios agradecerán y que trae consigo un soplo de aire fresco al repetitivo sistema de juego. Un desarrollo que se las prometía adictivo -y que lo es, pero no tanto como esperábamos- y que en las fases intermedias/finales deriva en realizar en todo momento el “coger y lanzar enemigo” sin patrón alguno. Un descuido de los programadores que podía haberse solucionado en el paso de la versión flash a la correspondiente de WiiWare. Despiste al que podemos unir la escasez de enemigos -tan solo cuatro-. Un factor que si se hubiera combinado de forma inteligente con otras habilidades mágicas habría dado mucho juego -personajes únicamente indefensos al fuego, al hielo...-.   Tampoco podemos olvidarnos del modo multijugador. Entretenido para jugar con nuestros amigos o familiares pero que de nuevo, podría haberse mejorado incluyendo algún modo extra o por pedir, modo online.

En pocas palabras, simplicidad, adicción y un jugoso precio de 500 Wii Puntos que luchan contracorriente con un desarrollo que se hace monótono y del que, tras la experiencia de su versión original, podría haberse mejorado en muchísimos aspectos.


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