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Cooking Mama

¿Queréis montar un restaurante de 5 estrellas? ¿Impresionar a vuestra pareja con un banquete de postín? ¿Compensar a vuestros padres por tener 30 años y seguir en casa chupando del frasco? Gracias a Wii y Cooking Mama podréis comenzar la andadura por el mundo culinario y repostero.

Cooking Mama - Análisis

http://www.revogamers.net/Imag/analisis/cooking/columna.jpgEn segundo lugar, los minijuegos que aparecen en el juego son irregulares. Hay algunos ciertamente divertidos, como los de cortar las verduras (agitando el wiimote como un c  uchillo) o los rollos de carne y pescado (serrando con el wiimote), cascar huevos (agitando el wiimote, pero con cuidado de no romperlos o de no partir la cáscara lo suficiente) o los de sazonar (agitando el wiimote en el momento justo y siguiendo una determinada pista en medio de pistas falsas). Pero la verdad es que la mayoría abusan de la función de puntero y no pasan de un “point & clic” o un señalar y hacer un determinado gesto con el wiimote: todo muy cercano a la experiencia de usar un stylus.
Se nos puntuará en cada mimijuego en función de errores cometidos, rapidez o precisión en nuestra tarea. Al final de la receta obtendremos una determinada marca que, en realidad, sólo sirve para tener la satisfacción de un trabajo bien hecho pues los únicos elementos desbloqueables son más recetas (hasta cincuenta y cinco) y éstas lo harán no bien hayamos superado la anterior. A esto hay que añadir que hay unos 20 o 25 minijuegos en total, y se van repitiendo en diferente orden (siguiendo siempre la lógica de la receta). Así, cada vez que hagamos un plato de pasta o un postre sabemos que tocara cascar huevos, batir la mezcla y amasar, con sus respectivos tres minijuegos.

El tercer punto en contra de Cooking Mama es la ausencia de curva de aprendizaje o aumento de dificultad. Esto significa que la primera vez que juguéis y hagáis la primera receta os estaréis enfrentando a la misma dificultad que cuando intentéis la número cincuenta y cinco. La única diferencia entre las recetas será el número de pasos que contenga ya que hacer una paella requiere menos trabajo que unos huevos revueltos.
De esta forma, el modo de un jugador parece haber sido relegado para desbloquear todas las recetas, y esto se puede hacer un poco pesado, pues se acaba haciendo repetitivo.


Así pues, sólo nos quedaría el multijugador, pero tampoco funciona del todo, ya que Cooking Mama carece de ese punto de locura que lo haga realmente divertido. No llega a haber ni pique ni la sensación de estar haciendo un poco el ridículo que proponen otros juegos como Rayman Rabbid Rabbits o el “casposo” Wario Ware.

En definitiva, un juego pasable, que no consigue las cotas de diversión ni sorpresa que su predecesor, pero que para pasar un par de tardes puede estar bien. Se echa de menos algo más de humor o, en su defecto, un recetario verdadero, para poder cocinar en la vida real. Eso sí, para los interesados su precio es algo reducido (49’95€).

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