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Colin McRae DiRT 2

Rallies de bolsillo en tu Wii.

Colin McRae: DiRT 2 - Análisis

Sin complicaciones

Una de las cosas que más me llaman la atención de DiRT 2 para Wii es su extrema simplicidad. No me refiero únicamente al hecho de que el juego sea sencillo de superar, sino también a que es un título muy básico en todos sus sentidos. No hay nada en él que resulte especial o sorprendente, pues se limita a ser un juego de carreras de libro y no trata de añadir ningún elemento a la fórmula.

Tratándose de un juego de Wii, y llegados a este punto, cabría suponer que si no se han esmerado en el aspecto gráfico, sí que lo habrán hecho en el plano jugable. Error. Existen dos esquemas de control, el clásico, con el joystick del nunchuk para girar, el botón B para acelerar y el Z para frenar; y el volante. Al probar el modo volante (utilizando nuestro querido aro de plástico del Mario Kart Wii) nos damos cuenta de que el control por movimiento es sumamente insensible. Los coches no reaccionan ante giros suaves, y se estrellan irremisiblemente contra las vallas si giramos un poco más. Descartado este método de control, el único fiable es el clásico, y entonces el juego se va hacia el otro extremo: es facilísimo de superar.



Dejemos claro que en carrera únicamente habrá cuatro coches, el tuyo y el de tres rivales manejados por la máquina. Si quedas al menos en tercera posición tienes derecho a que se desbloqueen nuevos niveles y coches, por lo que podrás seguir avanzando en el juego. Ni qué decir tiene que quedar primero no es complicado en ningún nivel de dificultad si utilizamos siempre el último coche al que hemos tenido acceso.

Debo decir en su favor que a nivel muy básico y sin exigirle nada, DiRT 2 cumple. El control es estable, y a pesar de su física irreal los coches responden bien y se salen de pista como debe ser cuando nos pasamos de frenada. Incluso la IA comete errores por su cuenta, y la veremos estrellarse en las curvas o dando vueltas sin control en algún momento sin motivo aparente. Esto aporta algo de realismo e interés a la experiencia, pues se evitan los odiosos trenecitos de coches controlados por la CPU que no se salen del camino preestablecido. Al menos ese detalle ha sido cuidado.

Hablemos de las colisiones. Ya hemos dicho que los coches apenas se deforman y que los golpes no afectan a su manejo debido a la ausencia de un sistema de daños. En DiRT 2 para Xbox 360 y PS3 podremos rebobinar el tiempo al más puro estilo Prince of Persia y así corregir estos errores, que en esas versiones suelen resultar fatales para nuestro coche. En Wii no tendremos esta opción. A cambio, los coches resultan invulnerables, y si volcamos, ellos solitos volverán a ponerse en pie como por arte de magia. Aunque lo recomendable en estos casos es pausar el juego y pulsar el botón de "Recolocar Coche" para que se ponga de nuevo mirando a la carretera. Si lo hacemos lo bastante rápido apenas perderemos tiempo y seguiremos en primera posición aunque tuviésemos a los rivales a rebufo.

No contaremos con un medidor de experiencia para nuestro piloto, no podremos comprar coches y adquirir mejoras con dinero (opción que sí he visto en DiRT 2 para Nintendo DS), por el contrario se irán desbloqueando de forma lineal al superar determinados campeonatos. Tampoco dispondremos de ningún tipo de funcionalidad online, ni multijugador ni ránkings de tiempos. Con lo que sí contamos es con carreras a cuatro jugadores a pantalla partida, quizá el mejor modo de todos los disponibles.



Conclusiones

La versión Wii de Colin McRae: DiRT 2 tiene más parecido con las versiones de NDS y PSP que con las de las otras consolas de sobremesa. Es demasiado básico a nivel jugable, y gráficamente es tan arcaico que parece un título de Nintendo 64. Y lo que es peor, supone la antesala de Codemasters en Wii antes de ofrecernos su esperado F1 2009, exclusivo de esta consola y de la portátil de Sony. Esperemos que no se repita la historia y sus futuros lanzamientos para la plataforma tengan algo más de dedicación y esfuerzo.