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Cloudberry Kingdom

Parece ser un juego “antiguo” pero tiene todo lo típico de la última moda.

Cloudberry Kingdom - Análisis

En la eShop de Wii U hay un juego muy peculiar. Me explico, la duración de una pantalla está entre los 3 y los 20 segundos, dependiendo del modo de juego. Hoy en día eso suena casi a chiste para un plataformas, pero Cloudberry Kingdom no va en broma. Bueno sí, se lo toma todo a coña, pero es un juego serio. O no. No sé.

El mecanismo de juego es tremendamente simple y con tan solo ver un vídeo de dos minutos queda completamente explicado. Tu personaje aparece en la parte izquierda de la pantalla y tiene que superar obstáculos para llegar hasta la puerta que está en el lado derecho, avanzando por niveles en dos dimensiones. En el camino debes esquivar todas las dificultades que plantee la pantalla y recoger gemas, y lo único que tienes para ayudarte es el botón de salto.

Pero con ese mecanismo tan sencillo Cloudberry Kingdom  consigue enganchar muchísimo a base de dificultad y variaciones muy leves de las situaciones que te haces creer que ya lo tienes dominado, pero no es así. Se podría decir que es el plataformas de la vida urbana del presente, con un videojuego fast food: rápido, cutre, estresante, barato y sin embargo satisface.

Cloudberry Kingdom está pensado en base a la velocidad y no es tan difícil. Desde la ausencia casi total de presentaciones e introducciones (excepto unos cuantos vídeos chorras pero bien hechos en cada fase del modo historia), a los inexistentes tiempos de carga: pantalla-fin, pantalla-muerte, reinicio-muerte, reincio-fin… Más que completar niveles, los vas devorando. Y en esa carrera contra uno mismo ni se aprecian estilos visuales, ni escenarios, ni efectos de nada, puro juego. Lo único a lo que hay que prestar atención es al diseño de niveles, construidos mediante la colocación muy precisa de unos cuantos elementos que se repiten una y otra vez: pinchos, barra de fuego, cadena con bola de pinchos, rayo láser, mosquito y cubículos que desaparecen, que se caen o que rebotan.

Desde la pantalla más fácil a la que parece imposible, en todas las pantallas hay un truco, y creo que casi siempre consiste en correr a toda leche siguiendo el camino dibujado por las gemas. Cuando parezca que no hay por dónde pasar, siempre se puede recurrir a la ayuda, que por un módico precio enseñará el camino a seguir e incluso los momentos para cada acción. Por ejemplo, allá por el nivel 80 de un modo concreto me atasqué entre dos cadenas con bola de pinchos que parten del mismo eje que dos barras de fuego, a las que cruzan unos 20 lásers en un doble salto combinado, ¿cómo narices cruzar eso? Tras pasar por caja, el juego me enseñó que tenía que hacer una pausa justo antes de un láser concreto y luego, pues lo de siempre, correr y saltar.

Análisis Cloudberry Kingdom Wii U

Cloudberry Kingdom desparrama

La mecánica es una pero Cloudberry Kingdom ha encontrado su propio camino para no estancarse, un sistema de creador de niveles aleatorios y meter una docena de pequeñas variantes al movimiento del personaje, y una más grande que me ha encantado.

El personaje normal salta normal, bien. Si es mini, salta más alto y casi flotando, como el mini Mario de New Super Mario Bros., y si es grande, salta menos pero corre más rápido. Si tiene alas puede hacer doble salto y si tiene un jet pack, volar momentáneamente, pero si tiene un caballito de juguete va a saltos como el Tío Gilito en Ducktales (ejem). El más difícil todavía, si va en una rueda de feria atado de pies y manos, pues rueda, con el correspondiente efecto inercia que complica mucho la partida. Y lo que me ha conquistado de verdad, si es una nave espacial tipo shoot´em up, entonces va volando en línea recta hacia delante y no tiene nada que ver con el resto del juego. Quedan más, la caja, la vagoneta, el invertido y alguno que no he logrado desbloquear.