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Bust-A-Move

Bub y Bob vuelven para demostrarle al mundo que, a la hora de hablar de pelotas, ellos tienen de sobra.

Bust-A-Move - Análisis

Existen cuatro modos de juego. Primero está el ya mencionado modo Puzzle, para un jugador, que nos propondrá pasarnos cinco niveles, cada uno con cincuenta pantallas. Al principio sólo estarán disponibles los tres primeros y el resto tendremos que desbloquearlos. Cada diez pantallas superadas tendremos un minijuego de disparos, en los que tendremos que apuntar y disparar con el color adecuado a las bolas que salgan, en función de nuestra puntuación, obtendremos bolas especiales. Luego tenemos el modo Infinito, que consiste en jugar hasta que perdamos con el único objetivo de recoger “bolas gema” y hacer reventar el marcador con interminables combos y escandalosas puntuaciones. A continuación el modo disparo, que no es otra cosa que el minijuego del modo historia. Y por último el modo multijugador, con hasta 8 jugadores simultáneos y tiene la ventaja de poder jugarse también solitario, gracias a la CPU. En este modo tenemos una cantidad de tiempo (configurable en Opciones) para recoger el mayor número de gemas a ser posible, de forma encadenada. Todos los jugadores comparten una misma pantalla y allí las bolas vuelan, se estorban, te alías para inundar a un compañero de bolas y no pueda hacer nada, te peleas por las gemas y haces cosquillas para que el otro no pueda jugar en condiciones. Lo típico, vaya.
 


El juego nos brinda hasta cuatro tipos de control, aunque, excepto en el modo multjugador, sólo podremos jugar con el wiimote. Con éste podremos elegir tanto cogerlo en horizontal como en vertical. Lo inclinaremos y cuando estemos apuntando en la dirección deseada dispararemos con el A o el B. Podemos añadirle una ayuda en forma de puntero, para saber exactamente adonde, más fácil, pero ideal para principiantes.
 Otro tipo de control es con el mando clásico de Wii. Es el más conservador de todos, ya que controlamos la dirección con la cruceta. Apropiado para aquellos que pasen de experimentos y quieran jugar como toda la vida, pero más lento a la hora de reaccionar que con los sensores de movimiento.
El último control es con el nunchuck exclusivamente. Elegimos dirección inclinándolo y apretando Z o C lanzamos la bola. El stick queda relegado a coger la bola de reserva. ¿Por qué tanta variedad de control para un juego tan sencillo? El modo multijugador permite hasta ocho jugadores de forma simultánea a misma pantalla. Con cuatro mandos completos ya tendríamos nuestra particular melé montada en el salón. Repetimos que, salvo el wiimote, los otros modos de control sólo están disponibles para el multijugador.

De todas formas, se echa un poco de menos cosas como el juego online o los típicos duelos de la saga 1vs.1 en los que llenábamos la pantalla del rival de bolas o más modos de multijugador. De igual forma, descargar pantallas extra online no estaría nada mal.

Dejamos para el final el apartado técnico porque, realmente, es completamente secundario en un título de estas características. Las bolas tienen un suave acabado, como de cristal (con “brilli brilli” que dirían algunos), y los colores no se confunden (a no ser que juguéis a las 3 de la madrugada). Tal vez en las pantallas más grandes se echa de menos un poco más de nitidez, pero es debido al tamaño del escenario, pues en los niveles más cercanos todo se ve perfecto.

En cuanto a la música que oímos mientras jugamos… Está bien para un ratito, pero  sólo hay una por escenario del modo historia. Después de escuchar durante veinte minutos la misma melodía machacona bajas el volumen y te pones un CD. Cabe decir que con amigos, los gritos y risas suplen perfectamente el acompañamiento musical.

En definitiva un Bust-A-Move con un control tremendamente preciso. Con un multijugador muy divertido, pero algo limitado al sólo haber un tipo y con un modo de un jugador al que se le ha restado algo de emoción al eliminar el factor tiempo.