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Bust-A-Move

Bub y Bob vuelven para demostrarle al mundo que, a la hora de hablar de pelotas, ellos tienen de sobra.

Bust-A-Move - Análisis

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En 1994, Taito cogió a dos de sus más carismáticos personajes, los dinosaurios Bub y Bob, y los puso a lanzar bolas de colores como locos en uno de los juegos de puzzles más famosos: Puzzle Booble (para nosotros Bust-A-Move). El éxito del título, después de 12 años, es patente: desde las recreativas hasta las versiones domésticas, Bust-A-Move tiene una legión de incondicionales seguidores

La temática del juego es tremendamente sencilla. Tenemos un escenario lleno de bolas de colores y nosotros una lanzadera de bolas (al más puro estilo de los “Cañones de Nakasone”). Nuestro objetivo es limpiar la pantalla eliminando todas las bolas. Estas desaparecerán siempre que consigamos hacer coincidir 3 o más de un mismo color con la bola que lancemos. Cuanto más tardemos en eliminarlas, el escenario irá bajando y, cuando llegue a un punto crítico, habremos perdido la partida.

 Tendremos hasta 8 colores de bolas, bolas especiales que eliminan todas las de un determinado color de la pantalla, que destruyen todas las que tocan o resbalan y se “acomodan” sobre otras bolas o superficies, tendremos que hacer rebotar las bolas en paredes o techo para caigan en el lugar justo, reservar bolas en nuestra recámara y usarla en el momento adecuado, intentar hacer combos y que caigan las bolas clave para limpiar una pantalla de una sola tacada (y recompensarnos de paso con jugosos puntos)… Tendremos que dominar todas estas técnicas para avanzar a lo largo de las 250 pantallas que nos ofrece el modo Puzzle, y, aunque parezca complicado, en pocos minutos le habremos cogido el tranquillo.

Como puntos fuertes podríamos destacar la fiabilidad del control, el más preciso hasta la fecha en ningún Bust-A-Move y en la lista negra, la eliminación del tiempo a la hora de disparar o resolver la pantalla (en ediciones anteriores tenías 10 segundos para disparar o se hacía de forma automática y en función de lo que tardaras en despejar la pantalla te recompensaban con más o menor puntos). Nunca se tiene realmente sensación de urgencia y eso tal vez empaña algo el resultado final del juego. De la misma forma, 250 pantallas saben a poco, sobre todo porque los más veteranos reconocerán alguna de entregas anteriores.