Portada » Análisis » Bravely Second: End Layer (3DS)

Bravely Second: End Layer

Adéntrate en esta aventura fetén.

Bravely Second: End Layer (3DS) - AnŠlisis

La fórmula clásica, refinada

La mayoría de las novedades vienen en forma de ajustes, que hacen que no perdamos demasiado tiempo en los distintos menús del juego pudiendo así mantener la atención en las batallas. Una de ellas es la posibilidad de guardar combinaciones de oficios, hasta diez, de tal forma que apretando un botón se reasignarán al instante los trabajos y habilidades que se hayan guardado. Otro añadido es la posibilidad de repetir los ataques realizados en un turno apretando un solo botón, cualidad que ya aparecía en la entrega anterior pero que en esta ocasión nos permite guardar hasta tres combinaciones de ataques. Se merece una mención especial la cantidad de ajustes que se brindan a los deseos del jugador, ya que de manera intuitiva permiten hacer modificaciones en cualquier momento de la aventura, como en el nivel de dificultad o el número de apariciones aleatorias de batallas.

La gran novedad en esta edición viene en forma de combates encadenados. Al derrotar a un grupo de enemigos en un solo turno se dará la opción de encadenar otro combate de manera seguida, tantas veces como enemigos en un solo turno se eliminen. Además, cada combate encadenado realizado será obsequiado con una bonificación en la recompensa al terminar (dinero, puntos de nivel y puntos de oficio), de tal manera que por dos combates consecutivos a dicha experiencia se le aplicará un factor de multiplicación del 1.5, por cuatro combates ganaremos hasta el doble, y así sucesivamente. En los momentos más avanzados del juego es posible subir de nivel con dos secuencias de combates encadenados bien llevados.

Llegar al final del juego, completando las misiones secundarias, nos ha llevado alrededor de 45 horas, duración que se ve reducida en contraste con su primera entrega. Si bien este tiempo menor no debería suponer un punto negativo ya que no se trata de un número de horas escasas precisamente, lo cierto es que al intentar buscar la estrategia definitiva para nuestros combates, con todos los oficios y habilidades que brinda el juego, se produce un desajuste en la curva de dificultad.

Otro aspecto llamativo en esta entrega es la dificultad, muy inferior. Se trata de un juego mucho más asequible para jugadores nóveles en el género, debido posiblemente al nuevo sistema de combates encadenados, que ayuda a subir de nivel súbitamente de tal manera que seremos capaces de llegar a una nueva mazmorra diez niveles por encima al recomendado por el propio juego. No encontraremos enemigos finales capaces de hacernos maldecir su existencia, de hecho, acabar con ellos no debería suponer más de un par de intentos, en donde el primero será empleado para conocer sus mecánicas y el segundo para ganar sin dilación. Posiblemente el mayor reto que encontraremos en el juego sea el encadenar el mayor número de victorias seguidas en un turno.

Más allá de salvar al mundo

Si en Bravely Default teníamos la misión de reconstruir Norende, en Bravely Second: End Layer nos encargaremos de la reconstrucción de La Luna. Aunque el objetivo sea el mismo, el trasfondo es distinto. A medida que se reconstruyen las diferentes instalaciones, al igual que pasaba en el primer juego, conseguimos objetos y armamento con el que beneficiarnos en la aventura principal. Otra de las novedades que presenta el cartucho viene en forma de ¨minijuego¨, en el cual tendremos que fabricar engullidores, lo que vienen a ser peluches. Para su elaboración tendremos que dejar la consola encendida y ver como nuestros protagonistas los crean. Con la fabricación de engullidores conseguimos puntos, con el objetivo de llegar al millón de puntos.

Con todas las cartas sobre la mesa no se puede dejar pasar cierta sensación de decepción, porque haciendo una aproximación de lo que ofrece el juego podemos concluir de que se trata de un 60% de contenido reciclado del anterior y un 40% de nuevo contenido. A pesar de los pesares, se trata de un juego muy robusto, que cuenta con unas bases jugables muy sólidas, que serán del agrado de los amantes del género, sabiendo ofrecer altas cotas de diversión.

Ser más de lo mismo no siempre es algo malo

Si el primer juego no te convenció este tampoco lo hará porque se trata de más de lo mismo. Si eres de los que no jugaste a su primera entrega posiblemente seas de los que más disfruten del juego puesto que todo lo que encuentres será nuevo para ti, pero te perderás gran cantidad de referencias del juego anterior. Si, en cambio te gustó lo que ofrecía Bravely Default pero acabaste decepcionado con ciertas decisiones a nivel de trama, aquí no tienes que preocuparte demasiado ya que se trata de un juego bien llevado a pesar de todo el material que recicla. Bravely Second: End Layer es, por lo tanto, una continuación extremadamente conservadora, que apenas aporta nada nuevo pero que, sin embargo, tampoco comete los errores de la primera parte y cada una de sus horas es pura diversión. Eso sí, es más corto y más fácil.