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Batman Returns

El Caballero Oscuro en la SNES

Batman Returns - Análisis

Tengo que reconocer que Batman Returns es uno de esos juegos fetiche de mi infancia. Esos títulos que te pueden gustar muchísimo, pero que eres consciente de que es cosa tuya y que puede que a los demás no les haga tanta gracia. En mi caso, era la primera vez que Batman se llevaba a la gran pantalla y los chavales habíamos hecho la colección de cromos de Batman , el Tim Burton, en al patio del recreo.

La segunda parte, que llegó un poco después, llegó de manos de un videojuego que llegó a muchas plataformas, pero que en Super Nintendo, de manos de Konami, destacó especialmente. Un beat´em up de esos que hacían furor en los años noventa. Era complicado resistirse a encarnar a Batman y pasear por las ciudades de Gotham City aplastando a payasos y pingüinos, conduciendo el Batmóvil y viviendo las situaciones de la película.

Posiblemente el rasgo más importante de este Batman sea la ambientación y el trabajo que se hizo para que fuera la adaptación más fiel a la película. Todos los enemigos están sacados del largometraje y los escenarios siguen una estructura parecida. Destacaba el enorme tamaño tanto de Batman como de los enemigos, más cercano al estilo Final Fight de Capcom que al Streets of Rage de SEGA.

El juego sigue la estructura clásica de su género. Un personaje que tiene que atravesar nivel tras nivel llenos de enemigos hasta, finalmente, encontrar a un enemigo final al terminar cada escenario. Sólo que esta veces eres Batman. Un Batman hasta arriba de gadgets para liquidar a los payasos y moteros que se ponen en tu camino. Aparte de sus puños y patadas, el Caballero Oscuro podía usar su capa para atacar a todos los enemigos que tuviera a su alrededor, los versátiles batarangs y la tirolina, que aquí tiene una función mucho más importante, ya que en determinados momentos se abandona el scroll lateral y es necesario subir, bajar y hacer algo de plataformeo para evitar el fuego.

Batman Returns

La guinda del pastel la ponía la fase de conducción, en la que manejábamos el Batmóvil por toda la ciudad, mientras acabábamos con moteros y veíamos el skylane de la ciudad de fondo, de noche e iluminada por la luz de las farolas y los edificios.

Y, por supuesto, todo esto mientras sonaba de fondo la excelente banda sonora que Danny Elfman (el compositor fetiche de Tim Burton) compuso para la película y que tiene su excelente réplica en el juego. El título, además, tenía ciertos detalles que lo hacían destacar sobre los demás juegos de su género. Por ejemplo, era posible atrapar a dos enemigos a la vez y hacer chocar sus cabezas. También era posible arrojar a los adversarios a elementos aparentemente de fondo, como los escaparates de las tiendas, rompiéndolos.

Batman Returns no fue uno de los grandes exponentes de los beat´em up de los 90, pero hay que ver la de horas que me tuvo pegado a la televisión. Desde luego que era una adaptación por encima de la media, estaba muy bien hecho y destacaba su gran ambientación. No inventó nada, pero era muy entretenido y había sido hecho con buen gusto, como complemento para la película. ¿Qué más podía pedir un chaval de 12 años?

¿Te acuerdas de Batman Returns para Super Nintendo?