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Angler's Club: Ultimate Bass Fishing

Un juego con el que hay que tener paciencia, como en la pesca de verdad.

Anglerís Club: Ultimate Bass Fishing - AnŠlisis

Los torneos son la salsa del juego, tu verdadera motivación. 45 citas repartidas en las distintas zonas del lago (que, naturalmente, toca desbloquear y te abre la posibilidad de pescar especímenes más raros). El reto normalmente consiste en acumular más peso durante un tiempo limitado entre un número dado de peces aceptados por las bases de la competición. Las lubinas de diversos tipos serán tus presas principales en los primeros compases del juego; pero luego esperas llegar a más. El camino no es fácil, una cosa es saber pescar y otra es hacerlo bien. Cuando se te abren nuevas zonas te costará adaptarte ya que los nuevos peces resultarán tenaces. Paciencia y experiencia, el pescador tendrá que cargarse él mismo de ambas para poder dar la talla en las nuevas citas (con la ayuda de algunos consejos en las pantallas de carga).

Análisis Angler´s Club: Ultimate Bass Fishing

Pero no sólo en la forma de pescar encontrarás los aspectos profesionales. Descubrirás con la experiencia qué áreas son más dadas a tener más peces esperando. Aprenderás a actuar según la climatología o qué cebos son más apropiados según la situación. Todo por ti mismo. El aprendizaje es totalmente empírico: para mejorar debes observar y experimentar por tu cuenta. Igualmente, puedes comprar más cebos o mejores equipos con el dinero que vayas ganando en los torneos.

Gráficamente, estamos ante un juego con altibajos. Los peces lucen buenas texturas y el agua está a la altura que se podría exigir. Por otra parte, las rocas, la vegetación... están menos cuidadas y poseen texturas más pobres (como por ejemplo la propia barca). Los modelos de las personas también son mejorables, que pecan de casi hieráticas. El 3D está bien conseguido, aunque es algo que se aprecia más en los menús y en tierra que cuando la cámara está sumergida (algo que sucede gran parte del tiempo).

El apartado sonoro no es el punto fuerte del juego, pues a veces el silencio sólo se ve roto por efectos de chapoteo (cosa lógica por otra parte), aunque también se alterna con momentos donde la música cobra vida, consiguiendo imprimir una sensación más cercana al arcade. La interfaz también cuenta con algunas sombras, como puede ser la lentitud en algunas ocasiones (como cuando toca cambiar de cebo) o una sensación de desorden que hará que el jugador no sepa ubicarse en los primeros compases del juego.