Portada » Análisis » Análisis: Pokémon Edición Amarilla (eShop)

Pokémon Edición Amarilla

Un "nuevo" viaje junto a nuestro Pikachu

Análisis: Pokémon Edición Amarilla (eShop) - Análisis

Imaginad, por un momento, que estamos en el año 2000. Has disfrutado como un niño tu primer (y único por entonces) juego de Pokémon, ya sea con la carátula de Charizard o de Blastoise. Al mismo tiempo, te levantas temprano los fines de semana para ver las nuevas aventuras de la pareja inseparable de Ash y Pikachu recorriendo Kanto. ¿Habrías imaginado poder combinar ambas? La respuesta entonces fue sencilla: Pokémon Amarillo.

Pikachu, te elijo a ti 

Pokémon Amarillo es prácticamente idéntico a las ediciones Rojo y Azul, así que ¿qué tenía de nuevo? Por primera vez en la serie principal (y de hecho, la única en todos estos años), se rompía el esquema de tener que comenzar nuestra partida utilizando el Pokémon inicial de planta, fuego o agua: en esta ocasión, el profesor Oak nos regala un Pikachu algo desobediente de nivel 5 para comenzar nuestra aventura. Nuestro rival, en esta ocasión, tendrá como Pokémon principal a Eevee.

La presencia de Pikachu será permanente pues, como ocurre en la serie, este Pokémon eléctrico se niega a meterse en su Poké Ball, por lo que acompañará a nuestro entrenador siguiéndole los pasos (algo que sólo ha vuelto a repetirse en las ediciones Heart Gold y Soul Silver). Si interactuamos con él, podremos deducir lo bien que se lleva con nosotros, o en determinados escenarios, si tiene sueño, tiene miedo o incluso perdidamente enamorado de un Clefairy.

Por lo demás, la historia del juego se desarrolla prácticamente igual que en las primeras ediciones: tendremos que recorrer Kanto de cabo a rabo para hacernos con las ocho medallas de los distintos líderes de gimnasio de las ciudades, a la vez que desbaratamos los planes del Team Rocket. Como un nuevo guiño a la serie de televisión, en esta última misión nos toparemos con los archiconocidos Jessie y James, que incluso contarán con los mismos Pokémon que aparecen por la serie.

Un mundo Pokémon muy diferente 

Las mecánicas de Pokémon Amarillo, así como de Pokémon Rojo y Azul, distan bastante de lo que uno se puede encontrar hoy en día en las últimas ediciones de Pokémon. Aunque la base del juego se mantiene, muchos elementos han cambiado o han aparecido, por lo que aquellos que no disfrutasen del juego en su día pueden sorprenderse por el cambio tan grande que ha sufrido esta saga.

Para empezar, en Pokémon Amarillo no existen tres de los 18 tipos que tenemos hoy: siniestro y acero fueron introducidos en Pokémon Oro y Plata, mientras que el tipo hada se introdujo con Pokémon X e Y. Tampoco existen las habilidades de cada Pokémon, introducidas en la tercera generación, que pueden ser decisivas para el desarrollo de un combate. Incluso siendo más concretos: las propias características de los Pokémon han cambiado; en Pokémon Amarillo el Ataque Especial y la Defensa Especial se engloban en un solo apartado, Especial.

Uno podría pensar que la falta de estos elementos y otros muchos podrían hacer de Pokémon Rojo, Azul y Amarillo juegos mucho más fáciles, pero la verdad es muy distinta: estos juegos se presentan una dificultad digna que incluso desde el principio nos pondrá a prueba. ¿Cómo vamos a vencer al Onix de Brock si los ataques eléctricos de Pikachu no le afectan? Pequeños desafíos que, aunque para los seguidores de Pokémon se resuelvan muy fácilmente, en un primer contacto con el juego ya te obliga a ingeniártelas para poder seguir adelante.

150 o más quedarán por ver 

Lo que es innegable es que Pokémon Amarillo fue toda una revolución para la época, así como sus predecesores Rojo y Azul. A caballo entre Game Boy y Game Boy Color, Pokémon Amarillo era de los pocos que ya ofrecía distintos colores si optábamos por jugarlo en la segunda, así como un diseño de los Pokémon mejorado respecto a las primeras ediciones. ¡Incluso podemos oír a Pikachu como en la serie, sin soltar un chillido estridente!

La comunicación del juego también era todo un avance: aunque en su día había que andar trasteando con el cable Link, la verdad es que la experiencia de juego era insuperable: poder cambiar o combatir Pokémon con tus amigos, tras días y días de entrenamiento, resultaba de lo más divertido, pese a que un tirón en un momento desafortunado echara la partida al traste.

Es por todos aspectos, y muchos más que han quedado sin mencionar, que Pokémon Amarillo merece ser recordado como uno de los mejores juegos de Pokémon. Felices 20, Pikachu.