Portada » Análisis » Alvin y las Ardillas

Alvin y las Ardillas

Las entrañables ardillas de Dave Seville se caen de su árbol en Wii…

Alvin y las Ardillas - Análisis


Allá por el año 1958 aparecieron por primera vez “Alvin y las ardillas”, un grupo musical ficticio compuesto por Alvin, Simon y Theodore y creado por Ross Bagdasarian padre, más conocido por su pseudónimo “Dave Seville”. Gracias a las Ardillas, obtuvo dos grammys y mucho reconocimiento, inspirando así varias series e incluso a nuestros entrañables(o no) “pitufos maquineros”. En navidades de 2007 las ardillas dieron el salto a la gran pantalla y, cómo no, también al mundo del videojuego.

El juego en su versión Wii hereda la fórmula del viejo Parappa the Raper (un clásico juego musical de PS1) aplicándola al wiimote. Tendremos que hacer el movimiento adecuado en el momento adecuado para obtener el resultado adecuado y poder acabar de interpretar la canción de la manera adecuada. Muy simple.

Mi historia con este juego empezó cuando, tras darle al canal disco, vi como se iba presentando todo… Selector de 60hz, 480p, Dolby PLII (no como otros que vienen en MONO)… Pero… ¿y el sonido? ¡No se oía nada! Tras esperar un tiempo considerable y llegar a la pantalla de inicio, todo esto sin ningún tipo de sonido y/o música, empecé a pensar que la copia que tenía estaba dañada. Y reinicié mi Wii pero siguió pasando igual. Luego me di cuenta que el juego era así y le di al botón 1 para comenzar. Entonces, la graciosa voz de Alvin empezó a cantar por mis altavoces y suspiré aliviado.

Después de tan desastrosa carta de presentación, me dispuse a echarme una partida al tutorial, donde Dave Seville me enseñó a jugar… Pero si no llego a mirar el folleto de instrucciones, no me entero de que botones tenía que pisar para realizar cada movimiento.


El juego es bastante desafiante, necesitas muchos reflejos para poder hacerlo todo bien, sobre todo en los niveles avanzados. Además, como funciona con el movimiento del nunchuk y del wiimote, haces bastante ejercicio jugando.

Una de las cosas que más me chocó negativamente es que no usa el puntero para nada, con lo útil que es. Entonces, el nombre de tu perfil, por ejemplo, lo tienes que escribir a la vieja usanza, tardando mucho tiempo, el cual aprovechas para pensar: ¿por qué?