Portada » Análisis » A Boy and his Blob

A Boy and his Blob

Una forma simple de recordar un pasado complicado.

A Boy and his Blob - Análisis

La relación entre Blob y su cuidador puede expresarse mediante abrazos y achuchones. Un gesto anecdótico puesto a disposición del jugador que refleja a dónde querían llegar en ternura, y lo consigue. Los enemigos son escasos y se repiten, sencillos en forma y todos negros, pero cumplen su papel de tontorrones alienados con movimientos torpes y caras bobaliconas. Sin embargo, de este gran trabajo artístico y técnico parte uno de los principales problemas del título: los tiempos de carga, presentes en cada cambio de pantalla, y se producen como mucho cada diez minutos.

 Cuando te pones a jugar a este A Boy and his Blob, parece que todo va a ser como en 1989. Tienes que avanzar por los escenarios utilizando al extraterreste como escalera, como agujero, como bola, como burbuja o incluso como cohete, pero la primera diferencia es que las gominolas son infinitas. Un dolor de cabeza menos, quizá el mayor de todos. Esa libertad para el ensayo error hace que todo sea más sencillo. Además, unos cartelones en el fondo ayudan a entender qué es lo que hay que hacer en cada caso. Sí, es demasiado fácil incluso para un niño pequeño y totalmente innecesario. Si la curva de dificultad es de por sí muy plana, con pantallas diseñadas para morir algunas veces pero no para atascarse, estos cartelones acaban totalmente con la sorpresa. A pesar de su insignificancia, suponen el fallo más grande del título porque echa a perder el buen nivel de diseño de los niveles-puzle.

Aunque no sean complicados, son originales de principio a fin, y nadie tendrá la sensación de estar repitiendo lo mismo en las 40 pantallas repartidas por los cuatro mundos a visitar. Las transformaciones son cada vez más combinables y poco a poco van apareciendo más objetos a utilizar, y se requerirá más precisión. Como sea como sea, el control es básico y secundario (idéntico con Wiimote o con mando clásico), lo único que importa es plantear bien las situaciones.

A boy and his blob review wii revogamers

La duración tampoco es un problema, algo que se le presupone a este tipo de títulos de animación tradicional en dos dimensiones. En cada nivel hay tres cofres, primero poco y después bastante escondidos, que Blob debe tragarse y llevar a casa. Por cada paquete completo, se desbloquea un subnivel de habilidad. Son pequeñas pantallas con apenas una o dos herramientas por usar, que incitan a correr y a probarse. No hay nada que recoger ni son necesarias para seguir avanzando, pero son un buen soplo para alternar con el ritmo pausado de la aventura principal, y también llevan su pequeña recompensa.

Pido paciencia a los que empiezan y lo encuentran sencillo, lo que unido a los tiempos de carga puede echar para atrás en la primera impresión. A Boy and his Blob va mejorando a medida que avanza y que es más completo, y una buena gestión del tiempo y de las partidas ayuda a disfrutarlo. Es ideal para tomarlo en pequeñas cápsulas, y sobre todo, es soberbio para jugar con niños pequeños, que no se pasarán el día haciendo "el sinsentido" con el mando, sino que apreciarán la realidad de sus actos sobre una criatura a la que tendrán que querer. Todo con un acabado exquisito para que lo disfruten los que siguen siendo algo de ternura.

 ::Comparte tu opinión en la comunidad::

Nota: A Boy and his Blob no está a la venta en España pero puede ser importado desde cualquier país de Europa a muy buen precio, entre 20 y 40 euros. El idioma es el inglés, pero no es necesario prácticamente en ningún momento. Si requieres ayuda para la importación, pregunta en el hilo de la comunidad.