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Análisis de The Red Strings Club

El estudio independiente Deconstructeam logró captar la atención de la comunidad en 2014 con el lanzamiento de Gods Will Be Watching. Para quienes no lo conozcan, un distinto y recomendable thriller en el que las decisiones toman un papel destacado. El dominio de estas narrativas quedó en buen parte demostrado entonces, pero ahora se ha visto reforzado en su último título, The Red Strings Club. Un año después de su estreno original llega a Nintendo Switch, nuevamente de la mano de Devolver Digital. Se trata de una verdadera experiencia ciberpunk que con unos ingredientes básicos pero de primera calidad y bien mezclados logra un producto realmente único en su especie.

Hello world

Puede que no sea necesario, pero en primer lugar tenemos que destacar que The Red Strings Club no es un título para todos los jugadores. No remarcamos esta obviedad con la soberbia de quien atribuye un producto a un público de paladar delicado. No, sino porque estamos ante algo fuera de lo habitual, difícil de etiquetar bajo un género y que solo puede tildarse de experiencia.

Este hecho supone un factor positivo y negativo para quien se acerque aquí. Lo que Deconstructeam ofrece es una mezcla de aventura y novela gráfica con algunos puzles y una anecdótica interacción con el escenario. No esperes una jugabilidad similar a la de una aventura gráfica al uso, ni falta le hace, porque desde los primeros compases su historia te consigue atrapar y, lo que es más relevante, implicar.

Su argumento y estética es completamente ciberpunk, rodeado de todos los elementos bajo los que se sustenta este género. Tanto es así que en ocasiones peca al caer en algunos de los clichés más típicos. Con todo ello, en conjunto funciona perfectamente y como mayor virtud llega a plantearte preguntas capaces de hacer tambalear tus concepciones latentes en este movimiento contracultural.

The Red Strings Club

Nos planta así ante un futuro un tanto distópico, acentuando el tanto por lo cada vez menos lejano que se vislumbran estos escenarios. Como no puede ser de otra manera, una corporación planea ejecutar un plan para controlar los sentimientos de la humanidad. No faltan los rebeldes a esta conspiración, que ven en la garantía de la felicidad un problema para el devenir del ser humano. Las inteligencias artificiales, debates morales y éticos y otras particularidades del ciberpunk están muy presentes en todo momento.

Psicología de bares

The Red Strings Club cuenta con pequeñas dinámicas que lejos de buscar simplemente dinamizar el juego suponen un valor añadido, más allá de las propias elecciones durante las conversaciones, marcando también el devenir de la aventura. En este último sentido hay que remarcar la leyenda del hilo rojo, presente y subyacente a todos nuestros actos en el mismo.

El mayor peso recae en las labores de barman, o bróker de la información, pues la mayor parte de la historia de The Red Strings Club transcurre en su local homónimo. Antes y durante las conversaciones con los clientes, fuentes de información claves para el éxito de la misión, tienes que preparar cócteles que desaten su lengua para descubrir las respuestas correctas. Para ello un minijuego te permite combinar diferentes tipos de licores y atinar en alguna de las emociones de los clientes. Se basa en un sistema cartesiano donde cada emoción se localiza en una posición concreta y las bebidas te permiten desplazarte en diferentes direcciones para alcanzarla. Una dinámica que más adelante suma otros elementos que le otorgan mayores posibilidades.

The Red Strings Club

Junto a ello también se encuentran la alfarería de implantes cibernéticos o la suplantación de identidades por teléfono, labores efectuadas bajo otros personajes. Mecánicas muy originales y con cierta libertad. Sin embargo, lo que mayor mención requiere son las preguntas personales y pequeños test con los que la androide Akara evalúa tu avenencia y análisis de la clientela, pudiendo obtener alguna recompensa. Un cambio de rol al ser la inteligencia artificial la que examina nuestra capacidad de empatía.

Otra de sus peculiaridades está en su rejugabilidad, pues su reducida duración se ve muy compensada con ello. Es harto improbable que una vez completado no quieras repetir y alterar las decisiones, algo que favorece la ajustada duración.

Directo al imaginario

Su poder de atracción no queda aquí, pues es llamativamente evocador, consiguiendo que tú termines de dar forma a lo que narra la historia en tu propia imaginación, como si de un libro se tratase. Algo que logran con un firme diseño pixel art, donde no faltan las luces de neón, lluvia y demás ingredientes metafóricos tan sincrónicamente románticos y melancólicos. Si bien es preciso puntualizar que un pequeño extra de variedad en cuanto a escenarios le habría hecho lucir más.

La música requiere una mención aparte, pues es uno de esos casos en los que afortunadamente no pasa desapercibida y permite afianzar el cometido de la obra. Detrás de ella se encuentra la artista Fingerspit, que no solo hace palpable su trabajo sino que dota de mayor emotividad y personalidad al juego con unas composiciones en las que hay reminiscencias de Vangelis.

En lo referido a su adaptación a Nintendo Switch encontramos algún contraste. Por un lado, desde su modo portátil se puede hacer uso de la pantalla táctil, algo que le sienta estupendamente, favoreciendo el que te  decantes por esta opción. Sin embargo, aparte de ello se ha trasladado la experiencia de PC sin amoldar la interfaz y los controles a los de la consola híbrida. El joystick izquierdo hace las veces de puntero de ratón, echándose en falta una opción más intuitiva para desplazarte por las opciones de diálogo como el uso de los botones de dirección. Si bien hay que recalcar que en los momentos de mayor precisión, los rompecabezas, no lo hace más complejo ni entorpece.

Conclusiones

Estamos sin lugar a dudas ante una obra con muchísima personalidad. Deconstructeam demuestra que no hace falta disponer de unos grandes recursos para conseguir conectar con el jugador, cosa que hacen en diferentes ámbitos. El amor, la sexualidad, la consciencia de las inteligencias artificiales o la dualidad entre la tristeza y la felicidad son algunos de los temas que ponen sobre la mesa. Una experiencia transcendente e imperfecta que incluso una vez fuera del The Red Strings Club te seguirá dando en qué pensar.

Resumen
Las metáforas y comprometedores debates ciberpunk llegan a Nintendo Switch con The Red Strings Club. Conciso en su historia y persistente en el recuerdo.
8.5
Notable
Escrito por
Player, amiibo de mis amiibo y miembro 1999 del club de fans de John Boy.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Wences A. Machado hace 6 meses, 3 semanas.

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