Al acceder a las pruebas en el modo de control de Wii Balance Board observé como ya no podía acceder ni a la mayoría de las copas ni a las modalidades de juego que no fueran de ski. Además, también se había sellado el acceso a los diferentes desafíos que ofrecía el juego. Probé las diferentes modalidades y he de decir que no fueron muy diferentes al minijuego de ese mismo deporte con el que ya contaba el primer Wii Fit. Para más inri, cada vez que se finalizaba una pantalla tenía que recalibrar la balanza, lo que convertía una experiencia que debería ser de diversión en tedio. Hice feliz de nuevo a mi perro y volví al control tradicional para aventurarme en los desafíos. A pesar del curling, mucho tenía que pasar para que mi opinión sobre el juego mejorara.
Los diferentes desafíos sólo admitían a un jugador, así que mi querido matón tuvo que sentarse a contemplar aquel árbol de pruebas desbloqueables. Elegí el sendero del curling y superé sin no demasiado esfuerzo la prueba, que me permitió avanzar por dos caminos distintos. Y así, cada prueba que iba superando me iba permitiendo continuar un sendero. No obstante, los desafíos no eran muy divertidos. Eran las modalidades normales, sólo que con algún requerimiento. Caer en x punto del mapa en el salto, lanzar el móvil del curling y dejarlo en el sitio marcado, etc. El tedio se me apareció enseguida.
Al final, mi intuición no se equivocaba a pesar de la modalidad de curling, que es la única que consiguió salvarme de morir de aburrimiento. El juego es malo y a nivel técnico es peor todavía. Sobre la música creo que mejor sería preguntarle a mi vecina, quien protestaba enérgicamente por la terraza amenazándome con llamar a la policía si no paraba ese jaleo infernal. Si quieres jugar a un juego de deportes, Wii ofrece un abanico de posibilidades lo suficientemente amplio como para poder evitar este título de Independent Arts y dtp entertainment AG, que ha resultado estar más cerca de la hecatombe que de la excelencia.
Aspectos Positivos
Aspectos Negativos